EVA MONTORO
LA SONRISA CRÍTICA
sobre eva montoro
Escultora figurativa de raíz Pop.
Su estilo se construye sobre una tensión deliberada entre lo tierno y lo incómodo, entre lo simpático y lo reivindicativo. Con una sólida formación clásica en modelado y fundición en bronce, su lenguaje es contemporáneo, directo y de gran fuerza visual, donde el volumen escultórico y el plano pictórico se fusionan.
Utiliza la iconografía Pop no como decoración, sino como estrategia crítica. Parte de imágenes accesibles y cercanas — la infancia, el retrato icónico femenino, la escena cinematográfica — para introducir un discurso humano y político que habla de ceguera voluntaria, crisis ambiental, memoria y género.
Es una escultura que busca la complicidad inmediata. Primero provoca una sonrisa y después deja una pregunta.
Formalmente es un mestizaje controlado. Trabaja con el contraste como herramienta: lo noble frente a lo sintético, el blanco roto casi marfil del cuerpo frente al color artificial y saturado, la inocencia frente a la amenaza. No busca la armonía, busca la fricción. Y es esa fricción la que detiene al espectador.
Su constante es la figura como icono. No representa personas, construye iconos. Figuras depuradas de anécdota, reducidas a un gesto, a un atributo, a un color, para funcionar como símbolos contemporáneos. De ahí su fuerza para el gran formato y el espacio público. Sus piezas no necesitan explicación, necesitan presencia.
Su trabajo se sostiene sobre tres decisiones firmes:
1.Creer en la figuración como lenguaje vivo y actual.
2.Usar el Pop como estrategia crítica.
3.Poner la técnica clásica al servicio de una narrativa profundamente humana.
Un humanismo Pop, crítico pero no cínico. Un estilo que incomoda sonriendo.
amigos imaginarios
Los amigos imaginarios no son solo una fantasía de la infancia, sino herramientas psicológicas para gestionar el miedo, aprender a estar solos y encontrar un espacio sin juicios. Donald Winnicott los definió como objetos transicionales que facilitan el proceso de separación y la comprensión del entorno.
Mi obra escultórica y gráfica parte de esa misma necesidad: abandonar el academicismo para recuperar una mirada pura y esencial. Lejos de ser ingenua, utilizo esa óptica infantil como un espejo incómodo para confrontar las grandes contradicciones del sistema actual —desde la emergencia climática y el consumo de usar y tirar hasta los prejuicios que encierran etiquetas normalizadoras como la discapacidad—, exponiendo la absurda rigidez con la que los adultos juzgan y clasifican lo diferente.
Estas piezas no representan simples niños con mascotas o figuras aisladas, sino presencias que caminan de la mano de aquello que se aparta de la norma. Son vínculos que desarman la falsa seguridad de nuestras estructuras con una sonrisa crítica, obligándonos a mirar de frente lo que el sistema nos ha enseñado a descartar o temer. Al final, no hago otra cosa que usar el arte como un acto sencillo pero incisivo: inventarme un cómplice inocente para poner en evidencia todas esas normas y verdades incómodas que el mundo adulto prefiere imponer y callar.
AMIGOS IMAGINARIOS


MUJERES
La historia oficial siempre ha preferido la comodidad de la norma frente a la complejidad de las vidas que la desafían. Dando continuidad a esa misma necesidad de abandonar el academicismo y desobedecer los moldes preestablecidos, esta serie de retratos desplaza el foco hacia aquellas figuras femeninas extraordinarias que ensancharon los límites de su tiempo.
Lejos de buscar la solemnidad biográfica, esta colección utiliza la memoria, la identidad y la resistencia como un espejo incómodo para confrontar las estructuras de exclusión y los márgenes impuestos por la historia. Son obras que rescatan el carisma, la dignidad y la esencia de quienes rompieron barreras de género o raza, conectando de manera directa con ese mismo espíritu crítico que cuestiona los prejuicios del sistema.
Al igual que en las piezas sobre la infancia, estas esculturas buscan desarmar la falsa seguridad de nuestras normas con una mirada incisiva, obligándonos a mirar de frente aquello que el orden establecido ha intentado silenciar o descartar. El objetivo sigue siendo el mismo: convocar a través del arte a esos cómplices necesarios para poner en evidencia las contradicciones de una sociedad que insiste en clasificar y marginar lo diverso.
atraco
La instalación escultórica "Atraco" traslada la necesidad de interpelar al espectador fuera del espacio expositivo para llevarla al terreno de la crónica de sucesos. Concebida a partir de la agitación mediática de la oleada de asaltos violentos a joyerías, esta serie de cinco piezas irrumpió en 2011 para disolver la frontera entre realidad y representación.
Lejos del realismo o el morbo, la intervención utilizó escaparates comerciales reales como escenario y elemento de subversión. Las esculturas — congeladas en plena huida, en tensa amenaza, — devolvían a la calle la violencia latente de la sociedad de consumo.
Como en mis otras colecciones, recurre a la ironía y a una mirada incisiva para desestabilizar la tranquilidad aparente de nuestros entornos. El revuelo en medios demostró cómo el arte puede infiltrarse en lo cotidiano y, con una sonrisa mordaz, evidenciar las fracturas de un sistema obsesionado con la propiedad y el beneficio rápido.
